Somos Iglesia CIR
Una comunidad de fe comprometida con vivir y compartir el amor de Cristo, formando discípulos que transforman su entorno.
Nuestros pastores
Miramos atrás y solo podemos agradecer: todo lo que esta iglesia es y ha vivido es obra de Dios, no nuestra. Él nos ha sostenido, nos ha enseñado y nos ha permitido caminar junto a un pueblo que amamos profundamente.
Ser pastores de esta congregación es, ante todo, un honor que no merecemos y una responsabilidad que asumimos con temor y temblor delante de Dios. Sabemos que un día daremos cuenta de cómo cuidamos, enseñamos y acompañamos a quienes Él ha puesto bajo nuestro cuidado.
Por eso nuestro compromiso es simple y no cambia: predicar la Palabra con fidelidad, cuidar a cada persona como lo haría el Buen Pastor, y servir a esta obra con el mismo amor el primer día y el último.
Esto no es una tarea temporal ni un proyecto que se termina. Es un llamado que hemos abrazado para toda la vida, y así seguirá siendo, mientras Dios nos dé aliento.
Gracias por ser parte de esta familia. Que Cristo sea siempre exaltado en medio de nosotros.
Pastores Magno Rodríguez y María Cubillos
Nuestra declaración de fe
Esto es lo que creemos y lo que sostiene todo lo que hacemos como iglesia.
Dios
Creemos en un solo Dios verdadero, eterno, que se revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Jesucristo
Creemos que Jesucristo es el Mesías prometido: verdadero Dios y verdadero hombre. Nació de la virgen María, vivió sin pecado, murió en la cruz, resucitó al tercer día, ascendió al cielo y reina hoy como Señor.
El Espíritu Santo
Creemos en el Espíritu Santo como persona divina, presente desde la eternidad junto al Padre y al Hijo. Él convence de pecado, mora en cada creyente y lo capacita para vivir y servir conforme al propósito de Dios.
Las Escrituras
Creemos que la Biblia, en su totalidad, es inspirada por Dios y constituye la autoridad final para nuestra fe y nuestra manera de vivir.
El ser humano
Creemos que el hombre y la mujer fueron creados por Dios, a su imagen, con igual valor y dignidad. Dios instituyó el matrimonio como la unión entre ambos.
El pecado
Creemos que el pecado es la rebelión del ser humano contra Dios, y que esa desobediencia rompe su relación con Él, consigo mismo, con los demás y con la creación.
La vida humana
Creemos que la vida es un regalo de Dios desde el momento de la concepción, y que estamos llamados a protegerla y honrarla en todas sus etapas.
La salvación
Creemos que la salvación es un acto de gracia, alcanzado únicamente por la obra de Jesucristo en la cruz, y que se recibe por fe, no por méritos propios.
La obra de Cristo
Creemos que, además de salvar, la obra de Cristo trae sanidad integral —espíritu, alma y cuerpo— conforme a la voluntad de Dios.
La santidad
Creemos que la santidad comienza en el momento en que alguien se convierte a Cristo y continúa como un proceso de toda la vida, en el que el Espíritu Santo nos va transformando y apartando para servir a Dios.
La Iglesia
Creemos que la Iglesia es la familia de todos los que han creído en Jesucristo y han nacido de nuevo por el Espíritu Santo, y que se expresa de forma visible en cada comunidad local.
El propósito de la Iglesia
Creemos que la Iglesia existe para adorar a Dios, edificarse en la Palabra, vivir en comunión, orar y anunciar el evangelio a toda persona, hasta que el mundo entero lo conozca.
El regreso de Cristo
Creemos que Jesucristo volverá por su Iglesia de forma personal, visible y gloriosa, y que ese regreso es la esperanza que sostiene nuestra fe y nuestra misión.
La resurrección
Creemos que habrá una resurrección final: los que están en Cristo resucitarán para vida eterna, y los que lo rechazaron, para juicio.
Creemos que todo esto no se queda solo en una declaración: cada creyente está llamado a vivir como Cristo vivió, dedicado a la Palabra, la oración y el servicio a los demás.
